A veces olvido que soy humano, no me sucede de forma consciente, es solo que a veces tengo momentos en los que caigo preso de sentimientos y dejo que las pasiones dominen mi mente, y cuando dejas que el corazón supere la razón, sueles equivocarte.
A veces siento que soy mejor que alguien por el simple hecho de nacer aquí o allá, craso error, sobreponer el patriotismo sobre la humanidad, otras veces con menos frecuencia olvido que somos humanos y podemos equivocarnos y de hecho tendemos a hacerlo, y por más evidente que sea lo olvido y de paso olvido que es más importante enseñar que ordenar, y más constructivo escuchar que hablar.
Me contagio fácilmente de la euforia de los deportes con tantos gritos y aplausos me enfoco únicamente en la victoria y olvido que la vida de alguien es algo más serio que solo un juego. Que en la política o la religión todos creen tener la mejor opción pero al fin de cuentas en ninguna encuentras una gran solución, solo multitudes siguiendo a quien consideran un benefactor.
Afortunadamente para mí, vuelvo a mi realidad y recuerdo que el ejemplo de moral es lo más valioso que podemos contagiar, que cada día y cada persona tiene algo que enseñar.

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